Compartir

Durante las primeras semanas de 2022 se ha repetido la tendencia de aumento de la movilización de indígenas warao desde Delta Amacuro hasta Brasil.

Con esta nueva oleada se ha profundizado el ambiente de desolación y abandono en las comunidades indígenas. Hogares multifamiliares que hasta hace poco habitaban hasta 10 personas, entre niños y adultos, hoy día están solos.

Durante la segunda semana de enero de 2022, llegó a Manaos el primer grupo de al menos 25 indígenas waraos provenientes de la comunidad de Jojene, ubicada en la parroquia Manuel Renaud, del municipio Antonio Díaz del estado Delta Amacuro.

El domingo 23 de enero otros 38 arribaron a Brasil, todos provenientes de la población Mariusa, ubicada en la salida al océano Atlántico, al noroeste del estado Delta Amacuro, en el municipio Tucupita. Teolinda Moraleda, cacique indígena del abrigo Janokoida en Pacaraima, dio la información vía Whatsapp.

#KapeObserva 38 indigenas Waraos acaban de llegar al abrigo Janokoida de Pacaraima-Brasil. Los indígenas migrantes son de la comunidad de Mariusa, municipio Tucupita, Delta Amacuro, Venezuela. pic.twitter.com/BHTsBgxzeH

— A.C. KAPE KAPE (@ackapekape) January 24, 2022

De acuerdo con Moraleda, para el día lunes 24 de enero, 12 waraos de la misma comunidad de Mariusa ya habían logrado llegar hasta Pacaraima, para un total de 75 personas entre niños y adultos, ingresados con mucho esfuerzo a ese país amazónico en lo que va del mes de enero del año 2022.

La trayectoria de los migrantes dura un poco más de 2 semanas hasta llegar a Brasil, recorriendo 3 estados del país. Su recorrido comienza en el bajo delta, desde donde navegan a remo y en canoas por una semana, para llegar a Barrancas del Orinoco, en el estado Monagas.

Una vez en Monagas, continúa el viaje vía terrestre hasta San Félix, en Bolívar, seguido del km 88, en Santa Elena de Uairén, municipio Gran Sabana, de la misma entidad.

El largo recorrido que hacen con poco dinero, alimentos y demás insumos, los lleva seguidamente hasta la frontera entre Venezuela y Brasil, a la zona conocida como “la línea”, donde las autoridades brasileñas, junto a los caciques waraos del abrigo Janokoida, los atienden con hidratación, alimentos y asesoramiento para poder ingresar a los abrigos legalmente.

La falta de comida, atención médica y de medicamentos en los hospitales, se suman a la carencia de servicios básicos en más del 98% de las comunidades fluviales, como parte de las motivaciones de estos grupos, cada vez más numerosos, para abandonar sus comunidades de origen.

Estas familias huyen del riesgo de contagiarse de enfermedades como la tuberculosis, VIH Sida, enfermedades respiratorias, vómitos, diarreas, fiebre, enfermedades de la piel y muertes maternas al dar a luz.

Por otra parte, la pandemia no sólo ha agudizado los riesgos en materia de salud, sino que ha profundizado la crisis económica y social en el interior de las comunidades indígenas, que cada vez están más alejadas del alcance de las pocas medidas de contención de los efectos de la pandemia.

Manuel Renaud, Padre Barral, Santos de Abelgas y Curiapo, son las parroquias del municipio Antonio Díaz, desde donde una gran cantidad de waraos han emigrado a Brasil, mientras que la Juan Millán, Antonio José de Sucre y Leonardo Ruíz Pineda serían las parroquias del municipio Tucupita donde ha habido más emigrantes hacía Brasil.

PRENSA KAPÉ KAPÉ

Deja un comentario