¿Justificas al impío y condenas al justo?

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Crisanto Gregorio León

                El hombre no temeroso de Dios, aun sabiendo toda la injusticia que se está cometiendo, prefiere decir, que no tenía conocimiento, que no sabía nada  de lo que estaba pasando y en ese escudo de engaño  al argüir que no sabía nada, e igual nada hace para arreglar las cosas e igual no toma las medidas justas y su con su desentendimiento consciente  mantiene y fortalece la injusticia. Pero Dios lo está observando.  

Hazme justicia, oh Dios, y defiende mi causa…; líbrame del hombre engañoso e injusto. Salmos 43:1.  La justicia de un hombre justo y la justicia de un hombre injusto se recrean en la ética de sus intenciones.

Cuando un hombre injusto hace una justicia justa, con esa justicia justa está buscando beneficios injustos e inmerecidos, porque las maquinaciones de un hombre injusto no son limpias, no son puras ni son justas, porque son injusticias.

Luego de poner las cosas en manos de Dios,  el hombre justo, sintió en su mente y en su corazón que debía hablar con quien tiene ascendencia sobre el hombre injusto ya que el hombre injusto se mantenía en su injusticia y respondía con injusticias y situaciones injustas para perjudicar al hombre justo  quien acudía buscando  justicia ante un hombre que aparentaba ser justo , pero era injusto y  su justicia era injusta, porque no era justicia sino retaliación hacia el hombre justo que le hablaba con verdad.  

Sabiendo que para Dios es una delicia,  cuando el hombre hace de su justicia la justicia de Dios y no la justicia de un hombre injusto, porque  Justo es el hombre que basa sus decisiones en oración con Dios y no en entrega a sus instintos injustos.  El hombre es justo, cuando en sus manos está el momento, el sitio y las circunstancias para hacer justicia, entonces hace justicia en comunión con Dios y no en connivencia con el hombre injusto y perverso, porque esa justicia entonces no sería justicia, sino injusticia. Porque mal puede obtenerse de  un hombre cuyas andanzas en el mundo de la injusticia un brotar de sí de un acto justo en puridad. Y si un hombre injusto hace una justicia porque esa es la respuesta que todos esperan, esa justicia tiene un trasfondo para obtener o esconder  cosas injustas que le traerán beneficios que no serán espirituales, sino réditos mal habidos. La justicia justa  debe ser pura, limpia y espontánea.

El hombre justo es amado por Dios y no se deja influenciar  de otro hombre que es injusto para mantener apocado a su prójimo y vengarse en sus miserias de un hombre justo.  El hombre justo cuida de su alma, porque ella será juzgada por Dios. No se alegre el hombre injusto porque está maltratando y fastidiando a su hermano a su prójimo porque peores serán las laceraciones de su alma en el infierno por toda la eternidad. 

Hay quienes son justos al momento de hacer justicia, porque su justicia no está teñida por la maldad. Pero hay quien  aprovechándose de su circunstancial momento y efímero de poder, hace injusticias y permite que otros sigan cometiendo injusticias, pudiendo evitarlas u ordenar que no se sigan cometiendo.   

Cuantos irán a la presencia de las llamas del infierno, porque nadie piensa en sus almas , sino en su circunstancial momento de poder terrenal y solo saben administrar justicias injustas , por amiguismos e intereses inconfesables y prefieren hacer abstracción de la existencia de Dios para ejecutar su justicia injusta que no es justicia porque no es justa y porque su terquedad , su ego y sus ínfulas humanas no le permitieron ser justos sino por el contrario en silencio maquinaron como despojar a otros de su tranquilidad espiritual , de sus derechos y  de tantas otras cosas; porque más pudo su soberbia y su encabritamiento que mirarse en lo pequeño que son en comparación con el universo y prefieren obrar mal que hacer justicia justa , porque conciben otra justicia y es esa justicia que les permiten ser vengativos porque sus estampas ya son conocidas por todos.  Pero el cielo te está mirando y te llegará el momento de ser juzgado. 

Hay quienes se creen justos y se la dan de justos y hacen esperar a su prójimo una respuesta o una decisión justa, que ya han planeado nunca emitir;  porque aun cuando de la boca para afuera dicen que serán justos y pudiendo arreglar las cosas, se quedan callados y en silencios injustos en lo que permiten que otro hombre injusto siga cometiendo injusticias sobre el prójimo que creyendo en él en quien acudió buscando justicia justa , le ha elevado la queja que está siendo objeto de injusticias por ser amigo ,  su familiar ,  su empleado o por ser su subordinado y aquel a quien le ha llegado la queja no hace nada para que se haga justicia y permite el desgaste y el transcurrir del tiempo de quien ha creído en él cómo un hombre justo. Por eso los hombres buenos, deben aprovechar ese momento cuando su prójimo les pide justicia porque les están dando la oportunidad ante el creador del universo, de demostrar,  ser  hombres justos y hacer justicia y no maldad,  

No eres justo, cuando permites injusticias, no eres justo cuando por mantener un estado de cosas injustas te haces el desentendido y miras para otra parte así con ello estés cometiendo injusticias en contra de un cristiano, en contra de un siervo de Dios, de tu prójimo.   Así hará contigo el Señor de los cielos cuando le pidas justicia. Mirará para otro lado, se desentenderá de ti. Tal vez hasta encuentres en tu justicia humana una justicia tan parecida a la tuya cuando te llegue el momento de pedir justicia a Dios, al morir…

Cuando entre hombres injustos se tapan sus injusticias y dejan correr el tiempo para que las cosas se desenvuelvan con la injusticia que ellos planificaron.  Entonces comerán de su justicia si en ese plan entre amigos injustos se permiten  cometer injusticias contra un siervo de Dios.

Una justicia combinada con aderezos injustos, no es justicia. Cuántas injusticias cometen los hombres en contra de un siervo de Dios, de su prójimo,  por ejemplo cuando habiendo recibido de un hombre justo, las noticias de las injusticias a las que está siendo sometido porque sabe que tiene el poder de corregirlas y ser justo; entonces lo traiciona y en vez de corregirlas en justicia, se las pormenoriza al otro hombre injusto para que continúe teniendo fortaleza su injusticia y pueda injustamente seguir pisoteando al hombre justo.  Nada bueno se puede esperar de los hombres injustos, pero la justicia divina llegará a su tiempo.

El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación al Señor.  Proverbios 17:15. Cuida tu alma, nadie se burla de Dios.

Todo esto me ha dicho el Señor Jesús. 

Profesor Universitario/Abogado/Periodista/ Escritor.

 crisantogleon@gmail.com

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