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Emir Balza

Aquella noche fresca, frente al joven Brandol, una estrella errante se vislumbró pasar. Él mirando el inmenso cielo, quiso de prisa seguirla, pero la luz brillante se desvaneció en el gigantesco espacio. Mientras él caminaba, la fuerte brisa húmeda tocaba su rostro. Esa noche los arboles dormían y de bajo de sus enormes ramas los grillos cantaban. El joven observando su alrededor continuó desplazándose con velocidad. Keren el amor que fue siempre desde su niñez, lo esperaba como todas las noches recostada del cerezo, frente a su alcoba. Para su amor él traía en sus manos chocolates y un libro de cuentos. Mientras los minutos transcurrían el camino tan lodoso se hacía cada vez más corto. De pronto detalló a lo lejos la silueta del cuerpo de Keren y sonriendo se acercó abrazándola fuertemente. Antes que amaneciera se acariciaron y besaron frente al cerezo, haciendo el amor sobre sus hojas.

(Julio 2018)

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