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Gerónimo Figueroa Figuera
CNP: 569

Como una verdadera vergüenza y traición a los postulados de la ética policial para combatir a la delincuencia, es lo que hizo el lunes 26 de abril 2021, el jefe del CICPC, “comisario” Douglas Rico, al sacar una especie de bandera blanca en señal de tregua y proponiendo un dialogo con el delincuente alias el coquí, y al mismo tiempo mostrando signos de debilidad frente a un enemigo al que el régimen no ha podido o no ha querido someter. Esto sin ninguna duda, pudiera generar olas de desmoralización entre los funcionarios de carreras que todavía quedan en el CICPC y que vienen de la vieja escuela de la Policía Técnica Judicial con formación para combatir a la delincuencia.

En muchas oportunidades hemos visto por las redes sociales y portales web, no por las televisoras porque estas andan en otra vaina, como comisiones del CICPC son atacadas por la banda del coquí donde han resultado heridos y hasta funcionarios muertos, y al mismo tiempo hemos visto en esas redes y portales web que han llegado comisiones del CICPC en ayuda para combatir a los delincuentes pero después de cierto tiempo se han retirado prácticamente con el rabo entre las piernas. Aunque en el momento de la retirada los funcionarios no dicen porque, fuentes extraoficiales aseguran que pudiera ser por órdenes de arriba directamente del Palacio de Miraflores.

Quienes como periodistas conocimos de cerca las actuaciones de esa Policía Técnica Judicial antes de 1999, podemos asegurar que no solo era combativa contra la delincuencia peligrosa como la que representa en este momento el coquí, sino que también era científica para investigar crímenes que aparentemente eran cometidos donde los culpables creían no dejar huellas, pero después de largas investigaciones de dia y de noche, las comisiones encargadas de la investigación sacaban lo que internamente en PTJ eran denominados como cangrejos, la cual una parte de esos episodios fue narrada por ese Gran Comisario General de la PTJ, Fermín Mármol León, en un libro titulado “Cuatro Crímenes Cuatro Poderes”.

Volviendo a la banderita blanca sacada por el director del CICPC, “comisario” Douglas Rico, para hacer las paces con el delincuente apodado el coquí, que apoyado por su banda armada hasta los dientes tiene su comandancia general en la Cota 905 de Caracas, con dominio directo en las zonas aledañas. El “comisario” Rico sin disparar una sola bala que demuestre frente al enemigo su poder de fuego, propone “dialogar” con el coquí para “convencerlo” que entregue las armas. Con esta proposición el “comisario Rico muestra un desconocimiento absoluto de lo que son los códigos policiales para combatir a los delincuentes, y mucho mas a uno como el coquí.

En este sentido otro Comisario General de la PTJ formado en la época de la Democracia antes que llegara la peste roja en 1999, Iván Simonovis, quien estuvo diez años secuestrado en los calabozos del Sebín por órdenes de Chávez quien lo acusó de las muertes ocurridas el 11 de abril de 2002 en la avenida Baralt, cuando los responsables fueron otros, y después de haberse fugado de su casa que tenía por cárcel, hoy reside en EEUU como Comisionado de la Asamblea Nacional electa el 6 de diciembre de 2015, advierte y para en seco a Rico diciéndole que “con los delincuentes se dialoga solo cuando los tienen rodeados como última oportunidad para que se entreguen y puedan salvar sus vidas”.

Igualmente, no debe quedar ni una pisca de dudas que eso de pedir públicamente dialogar con el coquí para que entregue las armas, pero que el tipo no va a entregar, es una orden emanada desde el alto gobierno pero que el “comisario” Rico no se atrevió a contradecir, sino que la cumplió al pie de la letra, aunque eso pusiera en entredicho su condición de “comisario general” y director del CICPC. No sabemos si Rico midió las consecuencias al cumplir esa orden que lo desacreditaba frente a la opinión pública, lo que si sabemos es que continúa en el cargo de director del CICPC.

Comisarios Generales como Fermín Mármol León, José Ramón Lazo Ricardi, Pablo Elisio Guzmán, Ciro Mendoza, José Jiménez Pantoja y otros Comisarios Generales que supieron usar y hacer respetar sus placas, e igualmente otros funcionarios de menor jerarquía que formaron parte de la valiosa Policía Técnica Judicial que lo dieron todo, algunos incluyendo sus vidas. Hoy los que están vivos deben sentir mucha vergüenza al ver en lo que fue convertido ese prestigioso cuerpo policial y los que están muertos deben estar revolcándose en las tumbas. En ese sentido. Yo Gerónimo Segundo Figueroa Figuera, venezolano por nacimiento, sin deudas pendientes con la justicia por la cual deba responder, como ciudadano primero y como periodista después, solicito formalmente al “comisario” Douglas Rico que renuncie al cargo de director del CICPC, por NO ejercerlo con el honor y responsabilidad que un cargo como ese merece.

@lodicetodo
Geron2ff@yahoo.com
Geron2ff@hotmail.com

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