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Un trabajo único no es garantía de poder alimentarse bien, al menos no, en un país con crisis como lo padece Venezuela.

Una mayoría de jóvenes deltanos, incluso, ha tenido que frenar sus estudios académicos para obtener un poder adquisitivo, aunque no precisamente en una institución pública.

Ellos dicen preferir trabajar en una empresa privada. Aseguran es mejor “eso”, a tener que depender de un salario como el que otorga una institución de gobierno.

Es por ello, varios jóvenes se han visto obligados a buscar dos, incluso, hasta tres trabajos, o como le dicen ellos, «matar tigritos» para intentar “comer bien».

“Por lo menos te pagan en dólares, o al cambio, y si trabajamos más, pagan más. Ahorita lo que hay que hacer es matar tigritos para medio comer bien”, lamentó un joven la mañana de este martes 9 de marzo.

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