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Una catedral abarrotada recibió el cuerpo del misionero Josiah K’Okal, a quien religiosos, grupos de jóvenes de comunidades de fe, waraos y jotaraos que no ocultaban su dolor, le rinden honores.
Monseñor Ernesto Romero y un grupo de sacerdotes recibieron el féretro para luego realizar una misa intercultural donde prevaleció la lengua warao.
La misa fue presidida por el Padre Vilson Jochem, IMC, y concelebrada por el Superior de la delegación de los Misioneros de la Consolata en Venezuela, Padre Nebyu Elías, IMC; el Padre Ricardo Guillén, director de la OMP en Venezuela, así como sacerdotes y religiosos Consolatas, capuchinos y del Vicariato Apostólico de Tucupita.
En los cantos acompaña el grupo Juma Misioneros de la Consolata , conformado por indígenas waraos de las comunidades Nabasanuka, Araguaimujo, Nabasanuka y de las comunidades del Delta Medio. Misioneros de la Consolata expresaron que ya habían tenido tiempo de llorar y que ahora era tiempo de recordar al padre con alegría.
Familiares del padre K’Okal llegaron a Tucupita en horas de la mañana de este lunes y participan de las exequias.
Danzas indígenas y rituales se realizan esta noche en la catedral para recordar la vida y obra del padre K’Okal.

cortesía

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