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JESÚS ENRIQUE ARAQUE HERNÁNDEZ
Con las alas eternas

Ismari Marcano Dicurú

Con las alas eternas, Jesús Araque, nace en la ciudad de Caracas el 25 de diciembre de 1946, pero vive en Tucupita, estado Delta Amacuro, Venezuela, desde hace más de 45 años. Marxista leninista desde los 16 años. Se graduó de Bachiller en Humanidades y con el correr del tiempo, se convirtió en Abogado y Escritor.

Con las alas eternas, fue procesado por el Consejo Permanente de Guerra de Caracas, acusado de rebelión militar. El 10 de abril de 1966 fue condenado a 16 años y 8 meses de prisión. Confinado en la isla de Tacarigua y en el Cuartel San Carlos de Caracas. Posteriormente, fue asilado político en la República Federal Alemana, desde el año 1971 hasta 1975. Habla y escribe el idioma alemán. Ha visitado 22 países con el objetivo de conocer su desarrollo político social y cultural. Ha sido colaborador de algunos periódicos, escribiendo artículos de opinión.

Con las alas eternas, se desempeñó como Coordinador de la Red de Bibliotecas Públicas del estado Delta Amacuro entre 1980 y 1990. Desde el año 1990 hasta 1992, fue Director de la Biblioteca Especializada del Instituto Universitario de Tecnología «Delfín Mendoza», también en Delta Amacuro. Además, fue Coordinador del Programa Bibliotecas Públicas Información y Archivo Histórico en el estado Bolívar, entre los años 2003-2007. Se desempeñó en el área de Planificación y Capacitación de la Biblioteca Pública Andrés Eloy blanco de Tucupita, estado Delta Amacuro.

Con las alas eternas, en el año 1982, recibió la Condecoración Cecilio Acosta, otorgada por la Asociación de Escritores del Estado Miranda.

Con las alas eternas, Jesús Araque, pública su primer libro: Reflexiones de una Política en Decadencia, publicado en octubre 2008, por el Sistema Nacional de Imprenta Delta Amacuro de la Fundación Editorial El perro y la rana.

El sociólogo Homero Guzmán, refiriéndose a esta Obra dice lo siguiente: «Tomando como referencia el complejo momento histórico por el cual transita Venezuela y leyendo con mucho cuidado el contenido de este trabajo que claramente se puede enmarcar dentro de los parámetros del análisis crítico o análisis coyuntural referido a los cambios y acontecimientos vividos en el estado Delta Amacuro, donde en el transcurrir de las páginas se puede comprender la intencionalidad de la crítica fuerte a través de la palabra escrita, plasmando situaciones de orden político, económico y social, enfocadas en una inminente transición histórica de una Cuarta República infectada por los vicios y sinsabores de una economía rica y una población pobre, cuyos valores venían en declive ahogadas en el pozo sin fondo de gestiones políticas con desconocimiento del sentido de la política.

Uno de los elementos que es importante destacar en esta investigación, es el sentido de la proyección de futuro en relación al devenir político de nuestro país como referencia de una historia que lejos de concluir, se acerca cada día más, a una idea propuesta varias décadas atrás en las Escuelas de Ciencias Sociales con la expresión de un Socialismo utópico o un Socialismo real. Lo interesante de Reflexiones de una Política en Decadencia, es que sin pretender ser un icono teórico porque no es la intención del autor, sí se puede convertir en un documento referencial de análisis retrospectivo y comparativo de la evolución sociopolítica de una Venezuela que navega tratando de dejar atrás un sistema político personalista. Allí, lo agudo de la crítica y lo fuerte de las reflexiones y, dado que este texto es una compilación realizada por el autor de muchos de sus trabajos presentados en forma de artículos de prensa, desde mediados de la década de los 90, implica que no hay posibilidad de la extemporaneidad. Muy por el contrario, existe la posibilidad de convertirse en un material de consulta para jóvenes estudiantes con ansias de comparar la historia oral con un documento histórico y reflexivo».

Con las alas eternas, viene su segunda obra: «Tiempo de Revolución», también publicada en Tucupita por la Fundación, El perro y la rana en 2010.

Respecto a ella, el sociólogo Francisco Fernández dice lo siguiente: «… Conocí al camarada Araque a principio de los 80, cuando ingresó a la Biblioteca Nacional para coordinar la creación de la Red de Bibliotecas Públicas, en el entonces Territorio Federal Delta Amacuro, tal como lo venían haciendo en las demás entidades federales, otros trabajadores, en su mayoría mujeres, a quienes independientemente de su posición política, no tenemos ningún inconveniente en reconocerle su capacidad de trabajo, puesto que, construyeron lo que no existía: una Red Nacional de Bibliotecas Públicas. Son esos trabajadores quienes realizaron esa labor, no una sola mujer, como de forma simplista han señalado algunos supuestos revolucionarios de hoy, los cuales estamos seguros rindieron culto, a quien los adulantes siempre llamaban la señora.

Hoy, para algunos ha resultado facilísimo declararse rodilla en tierra, cuando antes eran incapaces de levantar la vista del suelo ante esta mujer en cuestión…»

«… Araque, fue captado para este gran proyecto de la Red de Bibliotecas Públicas cuando trabajaba en la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), ganando un sueldo miserable y donde prácticamente se había ocultado para evadir a la policía Betancourista-Calderista. Por supuesto, valoraron en Araque lo que no iba a captar la policía, pero que sí interesaba a la gerencia de la Biblioteca Nacional para el trabajo que le ofrecían: era un comunista huyendo, hablaba alemán y había vivido en Europa. A partir de ese momento, dejó de ser el paria Araque para ser etiquetado como el Doctor Araque. Pero, ese criterio no solo era válido para este camarada, también lo fue para otros que venían de la derrota. Habían cubanos batisteros, chilenos allendistas, comandantes guerrilleros, ex integrantes de la Unidad Táctica de Combate (UTC), representantes del Frente de Liberacion Nacional (FLN), expresos políticos de la isla de Tacarigua, San Carlos y otras prisiones…»

«… Lamentablemente, muchos de ellos no entendieron la cuestión como el ejercicio del derecho al trabajo, sino como una especie de favor recibido o caridad cristiana, convirtiéndose en neutrales políticamente. Ni más, ni menos, la cuestión funcionaba como una especie de chantaje y sin pizca de mentira tenían miedo a perder su trabajo. Ante esta situación a uno no le quedaba menos que preguntarse, si ese miedo se justificaba…»

«… A pesar de los olvidos de un buen número de quienes aún trabajaban en la Biblioteca Nacional, hubieron otros que, entre los cuales reconozco al camarada Araque, nunca se sintieron a gusto allí y reaccionaron dignamente en el momento oportuno».

Con las alas eternas, actualmente, Jesús Enrique Araque Hernández, está jubilado por el Instituto Autónomo de Biblioteca Nacional y disfruta de sus 6 nietos que le dieron sus hijos Jesús Enrique, profesor graduado y Camilo Eduardo, Técnico Superior Universitario en educación física.

Con las alas eternas, Jesús Araque, ocupa parte del tiempo en la lectura y la investigación de las áreas del saber que le interesan, por ejemplo, la astrofísica, que le complementa las creencias religiosas y que desmonta con argumentos válidos. Es su propio creyente religioso. Su Dios es el Dios de Baruck de Spinosa, filósofo del siglo XVII.

Con las Alas eternas, Jesús Enrique Araque Hernández, está enfocado en la culminación de su tercera obra: Pensamientos Filosóficos de un Revolucionario, de la cual tendremos el gusto de comentar en otra oportunidad.

Publicación basada en información proporcionada en entrevista con el Escritor.

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