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«El voto es más fuerte que una bala».

Abraham Lincoln  

Satanizar, golpear, amedrentar, amenazar, coaccionar, malponer, desalentar, criticar, minimizar, reprimir y cuanta otra expresión peyorativa que encontremos en el léxico del rico castellano, seguiremos escuchando y leyendo los venezolanos en lo que queda de aquí hasta llegar al 22 de octubre, fecha de las Primarias opositoras, provenientes de voceros del gobierno de Miraflores, su entorno y del Psuv donde es en verdad que la palabra miedo crece, toma cuerpo, provocando terror y un verdadero sismo electoral, cuyo epicentro ya está detectado en cada uno de los 3 mil 10 centros de votación distribuidos en todo el país.

A través de cualquier medio de comunicación los venezolanos somos testigos de esta guerra de tipo sicológica que, seguramente, puede provocar algún resultado en un segmento de la población que es una verdad que no puede esconderse ni negarse. Eso busca amordazar, aturdir, anestesiar, pero no desmotivará a la gente. También es otra verdad que es en 2024 cuando la Constitución de la República de Venezuela ordena la celebración de elecciones presidenciales. Es decir que llueva, truene o relampaguee es ese año, no antes ni después, que el Consejo Nacional Electoral, CNE, está en la obligación de hacer la convocatoria a elecciones por vencerse el período del cargo de Presidente de la República.

Otra verdad, gústenos o no, agrade o sea lo contrario, es que no serán todos los que están ni estarán todos los que son en relación con los candidatos inscritos hasta el día de hoy en las Primarias, donde cada uno (a) tiene una aspiración legítima de convertirse en el abanderado de la oposición venezolana. Son trece los nominados. Tres mujeres y diez hombres, pero no sabemos si la mayoría oficialista del CNE u otro órgano del Estado chavista decida, —entre gallos y medianoche—, inhabilitar a otros o a casi todos, siguiendo la receta de Daniel Ortega Saavedra, quien, recordemos, aplicando a su favor la «ley de la ventaja», quedó «reelecto» en la Presidencia de Nicaragua, después de detener, encarcelar y enviar al exilio a quienes lo aventajaban, según los estudios de opinión.

Lo demás, diríamos, le resultó en pan comido cual sastre que elabora su propio traje a la medida a ese «demócrata» centroamericano. Claro ambos escenarios son distintos. No obstante, no es desconocido que en nuestro país ha existido irrespeto al Estado de Derecho, abuso y ventajismo electoral que no debe extrañar. Otra verdad es el «secreto a voces» en la oposición donde prefieren no escuchar, desatender y actuar como si no fuera con ellos, acerca del ¿Qué Hacer? después del 22 de octubre. María Corina Machado y Henrique Capriles Radonski no tienen la mínima posibilidad de ser candidato en 2024. Ella, según los estudios de opinión, es la favorita, muy aventajada en las preferencias respecto a quienes la siguen.

Sus inhabilitaciones aún cuestan ser digeridas, entendidas y aceptadas por sus seguidores. Seguramente cada vez más los llena de rabia la sorna cuando desde el oficialismo pronuncian la frase del «no se vistan que no van». Es chocante, repugnante y repulsiva es la verdad. Asimismo en el interés de impedir las Primarias están los recursos consignados ante el TSJ promovidos por mercaderes, mercenarios y esquiroles de la política, pidiendo detener el proceso opositor o ver en las redes sociales a dirigentes revolucionarios, haciendo un ejercicio mental absurdo, de solicitar ante la Asamblea Nacional eliminar la nacionalidad a figuras de la oposición.

No en vano el estrenado CNE, dirigido por Elvis Amoroso Hidrobo, hasta hace poco Contralor General de la República, es el verdugo que le toca la misión de refrendar, sellar y publicar la inhabilitación de Machado y Capriles. Esa y cualquier otra acción está inscrita en la estrategia de la Revolución del Siglo XXI de tratar de desmovilizar, crear desaliento y desasosiego en los electores opositores venezolanos, pero por más que sus asesores cubanos, entre otros, sugieran, digan y señalen cual es el camino para torpedear los comicios del 22 de octubre, crece y se expande la alegría y entusiasmo de la gente donde ha llegado el calor de la campaña.

Según analistas, la cifra de electores que pudieran participar el 22 de octubre está ubicada en estimaciones de entre 1,5 y 2,5 millones y medio de personas con tendencia a subir, en 3 mil 10 centros de votación que le ha correspondido organizar a la Comisión Nacional de Primarias, que incluye 5 mil 134 mesas de votación que estarán distribuidas en canchas, plazas públicas, casas de familia, espacios gremiales y sindicales. En esa consideración de votantes está incluido un porcentaje pequeño de la enorme diáspora de venezolanos que huyeron por razones ya conocidas.

Es de esperar que trabas, obstáculos o cualquier otra menospreciable acción ilegal e inconstitucional siga apareciendo en el camino de las Primarias. Ello, sin embargo, no doblega ni disminuye el entusiasmo, alegría y emoción que trasmite la gente en las calles de ciudades, barriadas, sectores populares, pueblos y caseríos en la actividad de cada candidato. Esa verdad es como decir que entre Cielo y Tierra no hay nada oculto o pretender tapar el Sol con un dedo que es lo que está provocando temblor de piernas, escalofríos y dolor de cabeza a la dirigencia revolucionaria cuando monitorean la campaña electoral opositora.

La oposición está obligada por razones históricas e irrenunciables a construir unidad verdadera, segura, sincera y auténtica, superando cualquier diferencia circunstancial que pueda alejar el principal anhelo de millones de hombres y mujeres, los que están afuera y dentro del país, porque otra frustración sería intolerable, inaceptable e imperdonable. Lo que dicen los estudios de opinión sobre lo que piensa la gente del desgastado, oxidado y deteriorado gobierno es desolador en la opinión de la gente.

Por sólo dar un ejemplo de los resultados de un estudio de opinión ordenado en alianza con la firma Delphos, —algo más de dos meses atrás—, por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, dice que 85, 2 por ciento de los venezolanos desean un cambio de gobierno. Ese mismo estudio, sobre las preferencias de los electores, reveló que seis de cada diez personas están dispuestas a votar en las Primarias del 22 de octubre.

Otros estudios de opinión pública están en la misma tónica y son verdaderamente demoledores. Un mejor futuro para Venezuela si es posible construirlo. En cada uno de nosotros está hacerlo realidad a través de la ruta electoral, unidad y el voto consciente.
¡Amanecerá y veremos!.

José Aranguibel Carrasco

CNP-5003

Ilustración: Feyo

Martes 12/9/2023

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