Venezuela a la cabeza de embarazo precoz

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Gerónimo Figueroa

El pasado martes 19 de julio 2022, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés),

dio a conocer unas cifras muy alarmantes que ponen a Venezuela en primer lugar de las naciones con mas embarazos precoz en Latinoamérica. O sea, adolescentes de muy cortas edades en estado de gestación. Estas cifras que nos colocan como país de primero, no nos podemos sentir orgullosos de eso. Y esto, es fundamentalmente por la misma crisis humanitaria de un país donde los servicios médicos para recuperar la salud y los de prevención están desarticulados, y es muy poco o nada lo que pueden ofrecer a una población que cada dia está mas vulnerable.

Según el informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) “El embarazo adolescente es el principal problema de salud sexual y reproductiva que hay en Venezuela”. Aseguran que con una “tasa de 96 casos por cada 1.000 mujeres de entre 15 y 19 años, el país duplica el promedio de Latinoamérica”. En ese mismo orden el informe indica que, “llamó la atención sobre la escasez de insumos anticonceptivos gratuitos en los centros de salud del país, una realidad que afecta a la mayor parte del país que vive en pobreza y contraría el mandato constitucional de proveer servicios de planificación familiar integral”.

Otras cifras que también son alarmantes en Venezuela serían las que hablan de la alta deserción escolar porque en los hogares donde viven esos niños y adolescentes que quedaron fuera del sistema escolar, los padres por estar desempleados o ganar salarios muy bajos, no garantizan una buena alimentación como lo establecen las  normas, mucho menos para pagar los pasajes en el transporte público que, a pesar de estar regulado en una cantidad determinada, algunos especuladores disfrazados de choferes del transporte alteran las  tarifas para su conveniencia y cobran lo que les da la gana por el pasaje sin que exista una autoridad gubernamental que los meta en cintura.  

Igualmente, en los últimos meses hemos visto como algunas ONG han mostrado su preocupación por el alto índice de jovencitas de cortísima edad (hablan de entre 11 y 14 años), exhibiéndose por algunas calles de parroquias de Caracas y otras ciudades de Venezuela, con vestimentas poco acordes con lo que debe ser el comportamiento con sus edades. Según esas ONG, esas niñas estarían practicando la venta del sexo, pero sin medir ni imaginarse el peligro que corren cuando puedan encontrarse con alguien perverso que se aproveche esa vulnerabilidad y bajo engaño se las puedan llevar fuera del país u otra ciudad de Venezuela y las conviertan en esclavas sexuales, tal como hemos visto publicado en algunas oportunidades en medios de comunicación y redes sociales.  

Una crisis humanitaria que golpea a la población mas vulnerable económicamente y que ha provocado la migración más grande conocida hasta los momentos en el planeta Tierra con casi siete millones de seres humanos. Una crisis que ha separado familias, al extremo que padres y madres han huido del país en busca de oportunidades en otras tierras y han dejado sus hijos al cuidado de familiares y amigos con la esperanza y la promesa de enviar remesas para cubrir las necesidades de los hijos, pero lamentablemente la situación para la mayoría de esos migrantes venezolanos no ha sido muy favorable y viven están muy mal, por lo que no han podido enviar ni un solo dólar. Otros con menos suerte han perdido la vida atravesando la Selva de Darién o “paso del diablo”, ubicado en la frontera entre Colombia y Panamá, donde los mas barato para ellos es una violación sexual y lo peor es la tortura física y mental hasta perder la vida. O cuando son arrastrados por las aguas al intentar cruzar el rio Bravo, entre México y EEUU. 

No son pendejadas ni mucho querer hablar por hablar, la ONU está hablando que de cada mil jovencitas entre 15 y 19 años, 96 están en embarazos precoz, una tasa que duplica el promedio de todos los países de Latinoamérica. Es algo que en otro país hubiese prendido las alarmas, sin embargo, los del régimen de Maduro, solo voltean para otro lado para no ver esa realidad que está marcando muy fuerte a esas jovencitas que sin lugar a dudas están practicando el sexo sin ninguna protección, o vendiendo su cuerpo por hambre o poder ganar algún dinero para llevar a sus casas. Es hora de ampliar al liderazgo opositor para hacerlo mas dinámico y comprometido con Venezuela.  

|*|: Columna “Nuestra óptica”

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