Nuestra Optica: Entre la democracia y la peste roja 1/2

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Gerónimo Figueroa Figuera
CNP: 569

La Venezuela que teníamos antes de 1999 era democrática, con algunas deficiencias, pero era amable, solidaria, servicial y bonachona entre su gente. En política no había enemigos sino adversarios que en las chiquitas en una confrontación electoral a lo más que se llegaba era a unas amenazas de “trompones” pero de inmediato aparecían los mediadores que lograban bajar las tensiones hasta que terminaban dándose las manos. En ese mismo orden veíamos que un comunista se convertía en padrino del hijo de un copeyano o viceversa. Los. Había cultura de la alternancia en el poder, a pesar que todos luchábamos y confrontábamos electoralmente para ganar.

Antes que la peste roja llegara a Venezuela en 1999 era común que en una cola de carritos de supermercados para pagar en la caja, se encontraran adversarios políticos partidistas quienes hablaban de todo mientras llegaba el turno de cada quien. También se coincidía en aeropuertos nacionales e internacionales, bien para abordar el mismo vuelos o vuelos diferentes, lo cual era excusa para tomar un café y comer un sándwich si era antes de las 12 del mediodía, o beber unas birras si el vuelo era en horas de la tarde o noche. Y todo en cordial charlas sin que existiera el mas mínimo desencuentro por odios o rencores políticos. Era la época del rival o adversario político pero no el enemigo a muerte como hoy en dia.

Igualmente era común que rivales políticos partidistas coincidieran en épocas de vacaciones escolares en una de las tantas playas venezolanas, donde los hijos de uno y otro, se confundían jugando, las esposas no solo “cotorreaban” entre sí, sino que la mayoría de las veces se ponían de acuerdo para preparar el sancocho juntas, mientras los jefes de familia se tomaban algunas birras para combatir el calor. En algunas oportunidades se auxiliaban entre si cuando alguno de los carros fallaba por batería o por cualquier otra razón. Era ese espíritu del venezolano solidario y amigable sin rencores. Las coincidencias también se producían en tascas y restaurantes, donde el que estaba en la mesa amablemente ofrecía un asiento al que llegaba. Si era una barra se abría un espacio para que el que llegaba pudiera colocarse a tomarse “una” también.

Los periodistas venezolanos éramos solidarios unos con otros, independientemente si era blanco, verde, naranja o morado. En épocas electorales para renovar las directivas las confrontaciones eran bastante calientes pero solo llegaban hasta el dia de las proclamaciones. Luego todos terminábamos bailando en los comandos de campañas de los ganadores. Las convenciones nacionales eran muy tormentosas políticamente porque cada grupo defendía sus tesis, pero al finalizar todos íbamos a la piscina o tasca del hotel a cantar y bailar. El gremio era uno solo y uno de valores comunes era la libertad de expresión, independientemente el color del gobierno, blanco, verde o chiripero, cerrábamos filas como uno solo para defenderla.

Sin embargo, esa hermandad entre los venezolanos, independiente del color partidista, comenzó a doblarse en 1999 con la llegada de la peste roja, y termino de quebrarse el 17 de abril de 2008 cuando el resentido social dijo: “el que no esté conmigo está contra mi”. Fue el momento cuando después de haber perdido el referendo del 2 de diciembre de 2007 donde quiso reformar la constitución nacional, y al no lograr su objetivo entró en colera, y amenazando a todo el que se atreviera a contradecirlo, a pesar que en 1999 había dicho que era “la mejor constitución del mundo”. ¡Claro! con la reforma constitucional buscaba la reelección indefinida, objetivo que logro en 2009 con otro referendo que estaba autorizado por la carta magna.

Con la amenaza de “el que no esté conmigo está contra mi”, estalló la crisis familiar en el país, cuando se presentaron casos de madres y padres contra hijos, matrimonios peleados, hermanos contra hermanos y amigos que se distanciaron. Una Venezuela partida entre los que están con la revolución de los resentidos sociales y los que no. La tarea es recomponer ese tejido social con reconciliación sin que eso signifique impunidad para los responsables directos de la destrucción del país y de la tragedia humanitaria.

@lodicetodo
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