El Señor es mi Pastor, Centurión

55
0
Compartir

Crisanto Gregorio León

Por haber mandado a decapitar a Juan El Bautista para saciar los caprichos insanos de Salomé que había sido descubierta públicamente por “El Precursor de Cristo” de sus actos en contra de la moral y por ser protagonista de grandes escándalos, Herodes Antipas se gana el infierno al ser incitado a matar a un hombre piadoso y aun teniendo el albedrío de elegir entre ser un hombre bueno y no un malvado, decide hacer un mártir, y sacrificar a un siervo de Dios, al Bautista.

Tú siempre tienes la opción de elegir, entre ser un malvado o un hombre temeroso de Dios.

¿Dónde crees que están las almas de este par? La jovencita lúbrica que despertó la lascivia de Herodes Antipas un hombre mayor y por cuyos caprichos añadieron más agravantes a sus almas condenadas.

Sitúate en la actualidad e imagina a un fulano que se cree rey y que se hace rendir pleitesía, que repudia a su inocente esposa legítima para amancebarse con no precisamente una vestal romana, sino todo lo contrario. Y que esta manceba maneja su oficina, sus negocios, su agenda y por supuesto sus teléfonos inteligentes y además comete todas las injusticias que le permite su Centurión, porque está atontado por el sexo, pero que él también elucubra y la responsabilidad es mutua.

Para usar vocablos de la época, ella, una joven no vestal, asiste a su canoso Centurión en todo, se ha vuelto indispensable para él, quien a su vez ha deshonrado y abandonado a la mujer de su juventud. Ha olvidado este Centurión los esfuerzos, las dedicaciones, las horas de cuidado y de entrega de su primera y honesta dama, a esta importantísima mujer, su esposa. A quien sí conoció vestal y ahora la cambia por quien solo le está brindando una juventud ajada y lo ha puesto a criar hijos ajenos.

Pues bien, no queremos justificar a nadie, pero tan culpable es el Centurión como su manceba no vestal. Ha sido un amor a primera trampa. Los llaman, tramposo y tramposa, porque además de adúlteros, son mañosos, dados a la corrupción, son unos summa cum corrumpere – los mayores corruptos – y se las dan de personas correctas, además maltratan a la gente decente que los identifica como personas falsas y fingen ser bonachones con quienes incautos aún creen en ellos, porque no los conocen.

Bajo las sábanas muchos hombres prometen a sus esclavas sexuales la cabeza de un hombre bueno, para satisfacer su maldad y limpiar un honor que no tienen. Pero imagínate si son tal para cual, que se puede esperar de ambos.

Es que cuando la gente enferma, deshonesta y malvada, está en su salsa, se siente tan poderosa y les importan un bledo sus almas. Tienen el control efímero de alguna oficina o institución, o son jefes circunstanciales y en vez de dejar una estela de buena vibra, se comportan lo más endemoniados y enfermizos posibles. Lo importante para ellos es materializar el mal hoy así al morir sus almas se chamusquen en el averno. Es que son unos analfabetas espirituales y unos analfabetas universitarios pues hay quienes blanden títulos que obtuvieron fraudulentamente y no conocen ni un ápice de los saberes transversales de su tesis pues la plagiaron.

Hay situaciones, donde bajo la insania moral, el sexo enfermo, el dinero y las drogas, a pocos Centuriones les importa ser justos y contrariamente maquinan maldad y se olvidan de sus almas. Pues todo lo robado, todo lo corrompido no te lo llevarás al momento de tu muerte, sino que según has hecho en vida, se te abrirán los hornos del infierno o las puertas del cielo. Y todo asesinato o actos que persigan decapitar de cualquier modo a un hijo de Dios, será tu boleto al infierno, así ahora te rías, te sientas poderoso y mandes a ejecutarlo o lo hagas por mano propia.

Así habla un hijo de Dios, y recordemos al Bautista pero en tiempos modernos. Asesíname pues, quítame el trabajo, haz un infierno mi oficina, impídeme el desempeño de mis labores, haz que personas falsas me finjan amistad y te den cuenta a ti de mis asuntos, sigue llenando de anatemas tu alma; pero no olvides que mi padre el señor de los cielos, te está evaluando y su poder no es efímero ni circunstancial. Mi padre que es superior a toda criatura, comanda y tiene poder sobre el General en Jefe de todos los Ejércitos Celestiales.

El Señor es mi Pastor, Centurión. De rodillas estoy ante Dios y de pie ante los hombres.

[email protected]

Profesor Universitario/Abogado/Periodista/Escritor

Facebook Comments

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here