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La misma suerte, corren diversas embarcaciones y otros bienes pertenecientes a la Misión Guaicaipuro

Sombreado por el silencio de la soledad, pena como condenado al abandono, el barco hospital y otra serie de embarcaciones que el entonces presidente Chávez, designara a la Misión Guaicaipuro, para que atendiera en su propio hábitat a las comunidades indígenas en la diversidad de caños en el estado Delta Amacuro.

Un  remolcador que le asignaran para que cumpliera con la importante labor de atención médico-asistencial, lo que no se ha hecho, mientras esta hermosa joya millonaria, bajo el cobijo de las inclemencias del tiempo como esperando su descanso eterno sino se activan los mecanismos para que cumpla las funciones para lo cual fue creado.

Debido al “alto riesgo” en que se encuentra en las riberas del Manamo, en la comunidad de Coporito abajo, en la parroquia Juan Millán, del municipio Tucupita, como a la apatía y frialdad existente porque este barco funcione, como se opte por el rescate, resguardo y utilización que debe aportársele igualmente a diversas embarcaciones como a otros bienes.

La presidencia de la República, debe enviar hasta esta región, una comisión a fin de que se establezcan responsabilidades en torno a esta vergonzosa realidad

La Presidencia de la República, debe enviar hasta esta región, una comisión a fin de que se establezcan responsabilidades en torno a esta realidad, ante el grave riesgo que está corriéndose de que esta hermosa obra llegue a sucumbir ante la apatía gubernamental que ha reinado hace muchos años, al no cumplirse con los objetivos para el cual fue adquirido este barco hospital contentivo de los servicios de odontología, ginecología, medicina general, pediatría y de otras áreas que tanta falta le están haciendo a los indígenas warao en sus comunidades, señalan los propios afectados.

Igualmente destacan que, motivado a la indiferencia existente para el funcionamiento de este hospital flotante, el mismo, debe pasársele al Ministerio del Poder Popular para la Salud, a la Gobernación del Delta, o a cualquiera otra institución que tome en cuenta al alto valor que este tiene, y la importantísima labor que ha de cumplir en las comunidades fluviales del sector indígena deltaico.

JOSÉ ÁNGEL GASCÓN

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