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Habitantes de la alejada comunidad de Macareo en Tucupita denuncian que tienen meses pasando hambre.

La falta de comida en la comunidad se complicó con el brote de enfermedades endémicas y virales que, según habitantes de la zona, causaron la muerte de 3 niños: de 4, 5 y 7 años de edad.

Para agravar la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran las 180 familias del sector, Macarao no cuenta con ambulatorio.

Mauricio Moya, habitante de la comunidad, confirmó la información en una entrevista realizada por el equipo del Observatorio de Derechos Indígenas Kapé Kapé en Delta Amacuro.

Macarao es una comunidad indígena a la que se tiene acceso sólo de manera fluvial y hace falta un recorrido de no menos de 12 horas para llegar a Tucupita, situación que, junto a la crisis económica, le dificulta a sus habitantes la posibilidad de comprar alimentos. Desde hace tres meses no reciben los denominados combos o cajas Clap.

Moya también aseguró que desde hace meses no hay actividades en la escuela de la población.

La emergencia nutricional que está viviendo el país se ha convertido en una crisis de supervivencia infantil, en la que el riesgo de muerte es 9 veces superior para un niño con desnutrición aguda severa que para un niño en condiciones normales.

El 56 % de las muertes infantiles podría evitarse si los niños no estuvieran desnutridos. Los niños desnutridos son extremadamente susceptibles a enfermedades mortales como el sarampión, la malaria, la diarrea y la neumonía. Por consiguiente, el riesgo de muerte es una de las consecuencias más inmediatas y alarmantes de la actual crisis para los niños.

Prensa Kapé Kapé/Fotografía: ljungdahl.com

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