La corrupción se disfraza de virtud y el falso doctor Chuchín

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Dr. Crisanto Gregorio León.

«Los hombres son naturalmente propensos a creer virtuosos a sus semejantes;

 esto es precisamente lo que da tanta ventaja a los impostores y a los estafadores».

–        Ferdinand Galiani.

Un aspecto para destacar en la Divina Comedia, del poeta florentino Dante Alighieri, es presentar entre los nueve círculos del Infierno, uno, el octavo en el que los malversadores, políticos corruptos se debaten en un fuego interminable de brea incandescente…

Un problema de corrupción sistémica, tipejos sin valores ni principios. Aquí están las pruebas. La corrupción se ha convertido en un verdadero flagelo para la institución. Se trata de una problemática compleja y multicausal que ha ido escalando desde que el coronel psicópata tomó las riendas.  

Cuando no comprendas por qué las situaciones no se desarrollan ni se resuelven como debieran, la respuesta es: que hay de por medio sexo, dinero o drogas. Así la institución que regenta el coronel psicópata no sale de su desgracia porque los jefes reciben estos regalos. Donde la percepción de corrupción es altísima. Las causas fundamentales de la corrupción han tenido o tienen que ver con defectos institucionales muy graves y áreas de riesgo muy poco protegidas.

Se suceden los Jefes y el coronel psicópata permanece en el cargo depredando la institución. Cuando hay cambios de superiores, el colectivo institucional se esmera inútilmente en hacerle llegar al designado nuevo superior inmediato de este militar nunca más ascendido, los pormenores y las particularidades del modus operandi de este felón corrupto que parasita la empresa, pero paradojalmente los “noveles” protagonistas son veteranos en corrupción, ahora en el Distrito y de quienes se presumía que traían principios y valores desde sus hogares, resultan un fraude como fraudulentos son los títulos de doctor del coronel psicópata, de su etílica barragana y de Chuchín la catarina fuera del closet o el partner sodomizado con quien juega espaditas y gratifica por su talento para administrar la corrupción, que es un apóstata de cristo, que es un azote delinquiendo en perjuicio de la institución y ahora uniformado, con la túnica para la cual no estudió sino que le bastó la práctica recíproca de la anoscopia con su jefe el militar nunca más ascendido.  

Cuando hablamos de profesionales que blanden vergonzantemente pergaminos universitarios para los que no estudiaron, no podemos dejar por fuera a Jackson el operario del mal más corrupto y con sed inacabable por delinquir, uno de los tantos perversos monos voladores del coronel psicópata, que ahora es técnico superior de un título vacío pero que le servirá para continuar la  carrera de criminal y que al igual que los prenombrados doctores fraudes Marión, Elizabeth, Chuchín; un hermetismo conveniente mantenía oculto el nombre de la casa de estudios que se presta para otorgar títulos académicos estafa, a los cómplices, coautores y encubridores de crímenes en la institución parasitada por el coronel psicópata, para burlarse de la sociedad, pero ahora es público, notorio y comunicacional el nombre de la universidad de la que obtienen fraudulentamente estos timos académicos, la universidad que les está otorgando títulos sin estudiar a estos operarios del mal. Y entonces erguidos insolentemente dentro de la institución los delincuentes monos voladores del coronel psicópata que antes desempeñaban como un oficio y de manera nata la delincuencia, ahora son criminalmente doctores, magísteres, técnicos superiores, etc.   

Y entonces este general y corrupto nuevo jefe que de bajo perfil recibe “sus bolas de billetes de dólares” quincenalmente; se hace de la vista gorda, bloquea a los denunciantes en las redes sociales y anula la posibilidad de recibir los detalles de modo, forma y tiempo de cómo este corruptísimo narcisista, mantiene un red del crimen organizado disfrazada de inocente, porque todos conocen sus operaciones y a sus operadores y saben a qué se dedican. Mientras tanto sigue el coronel psicópata alardeando de valimiento, arguyendo que su superior es su compadre o su amigo de atrás, o un curso que sí pudo lograr jerarquías y que le rinde pleitesía porque tiene más antigüedad que aquel, aunque nunca verá soles en sus caponas.

El personal institucional, los institucionalistas, bajo el principio de la buena fe, pensando que el nuevo jefe debiera ser honorable y decente; esperando y mostrándose confiado que el general entrante como superior del coronel psicópata, lo removerá o lo destituirá por los alarmantes escándalos protagonizados por él y sus jefes en esa región, utilizando camuflados de gente decente a sus monos voladores delincuentes y al personal de su extrema confianza, pero de desconfianza para la sociedad. Que estos hechos son crímenes que por su gravedad ameritan la destitución de su tren de gerentes, de todas las personas que conforman el anillo de corrupción del coronel psicópata porque ha destruido la imagen y el prestigio de la institución. Que tales hechos criminales han sido recogidos incluso por los medios de comunicación, porque han sido públicos, notorios y comunicacionales y que por la trascendencia social de la institución entonces la superioridad debió desde aquel momento hacer una decapitación del cargo que ostenta este coronel y de sus cómplices; depurando sanamente a esa empresa del estado, mediante una purga colectiva; pero el personal institucional cae prontamente en la desilusión y se entera de los nuevos corruptos que entran en escena y que se suman a depredar de la corporación porque todo aporte de pruebas y de denuncias son acalladas, engavetadas. El superior de este coronel psicópata se hace el desentendido y le importa un rábano la institución porque desde el primer momento entra a formar parte de la red de corrupción constituyéndose en otro mono volador, en otro mono jalabolas y dejando indefensa a la intemperie a la empresa que debiera proteger, y contrariamente se hace otro cómplice y coautor responsable penalmente como el coronel psicópata y se hace otro parásito que se alimenta ilícita, ilegal y criminalmente de esta lastimosamente desprestigiada empresa que tuvo la desgracia que este psicópata se atravesara en su destino.

Cuando el superior del coronel psicópata es precisado, pone cara de arrecho, se muestra amenazador para que los denunciantes desistan de sus actos patrióticos  y abandonen la lucha por sanear la institución. Entre tanto el coronel psicópata, narcisista, licántropo y voyerista  permanece “guapo y apoyado”  vendiendo a grandes sumas en dólares los documentos que la institución emite y se ha hecho de casas, mansiones, vehículos y son tantos los signos exteriores de riqueza que un desprevenido vistazo obligaría a un superior digno y honorable  que no es el caso que nos ocupa, a preguntarse ¿de dónde saca el coronel psicópata los recursos para obtener todos esos bienes patrimoniales con un sueldo de militar retirado? Pero los cómplices de arriba se hacen los guevones y se ríen y se jactan de que son unos jodidos que se saben todas las truculencias para hacerse ilegalmente de dinero negro burlándose de una sociedad estupefacta, que espera de ellos otra actuación y no como el padre de familia que viola a sus hijos. Así las cosas, la institución está en manos de unos criminales que dan malos ejemplos a la sociedad y a los usuarios que son sometidos a esa delincuencia también se convierten en delincuentes. Pero igual por conocer el desprestigio y la mala reputación del coronel psicópata y de sus monos voladores y la pocilga en que han convertido a esta en otrora digna empresa, también hay usuarios delincuentes que son oferentes de corrupción para obtener estos documentos de altísima demanda y las coimas abundan y la institución ha perdido el respeto social. Una tautología expone el asunto y un silogismo descubre este acertijo criminal, donde no hay códigos morales y todo se trata de un engaño criminalmente camuflado, que recibe protección desde arriba y está encubierto por jefes que no quieren a su nación, sino que quieren muchos dólares y son una desvergüenza para sus propias almas. Y sus almas arderán por la eternidad en un infierno interminable de brea incandescente…

La emergencia de multitud de escándalos de corrupción en la institución, y que celestinamente no han despertado la conciencia de los superiores del coronel psicópata , que además han desmeritado sospechosamente cambiar o destituir a todos los involucrados y por otra parte la correspondiente preocupación por la permanencia de este militar a la cabeza, donde había menos corrupción antes de que él fuera nombrado y que desde su designación como la máxima autoridad de la empresa, ésta ha alcanzado niveles desconcertantes de criminalidad interna, que por demás forja delincuentes y desdice de su misión, de su visión y de sus fines. Todo esto es medido esencialmente a través de encuestas de percepción y de victimización y se ha sumado la presión hacia la desconfianza institucional existente, derivada de la crisis económica y de la sensación de falta de respuesta por parte de los llamados a corregir o eliminar esta situación. Una falta de respuesta que se observa en que los jefes se suman a la corrupción y desatienden las denuncias y ocultan las pruebas que aportan los verdaderos dolientes.

«Quien utiliza el fraude y la mentira, 

es ley del Cosmos que todo el mal ocasionado se le devuelva.

 Está decretado con mucha fe por quien cree en la justicia divina».

—  Hermes Antonio Varillas Labrador.

crisantogleon@gmail.com

Profesor Universitario/Abogado/Periodista/Psicólogo/Escritor.

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