Mucha Blonda y poca tela

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M.G. Hernández

La Academia, sin dudas enaltecerá esta cinta con considerables nominaciones, pero yo difiero, por las máculas que rebajan su calidad.

Hay involucrados muchos nombres pura sangre como Bratt Pitt, Netflix y un gran director de fotografía, que a mi entender es lo mejor que tiene.

A medida que repienso en esta obra maestra en inventos y basura en su contexto, llegó a dudar entre si escribir una opinión sobre la misma, o de la sociedad podrida y sensacionalista que cada vez aborta más adefesios.

Como yo lo veo, es imposible darle a “Blonde” las cinco estrellas con que distingue la crítica a una excelente producción, y aunque rebosa tecnología de la buena, el abuso del morbo al regodearse en ficciones y trastornos mentales, aburre y deshonra; acrecentando a mi modo de ver, las posibilidades de “Elvis” a la hora de las premiaciones.

Sin duda, mi ojo crítico es moral y femenino, el mismo que ha visto el abuso a la mujer a través de los años. Marilyn no es un caso único, pero si icónico, porque ella es un mito de la cultura pop estadounidense y mundial. La peli está basada en el libro fantástico de Joyce Carol Oates, que tengo entendido comienza diciendo: No es una biografía, es una novela…y digo yo, como pa ’que usaron el nombre de Marilyn. ¡Claro! quién va a reclamar los desafueros, si la actriz yace a diez metros bajo tierra y no dejó descendencia.

Andrew Dominik, que forma parte de este grupo de directores que, conducen el plató a toda velocidad mostrando una nueva forma de contar que me parecen genial. Sin embargo, debo advertir que todo lo que pasa los límites de la sensibilidad humana, corre el riesgo de caer en lo vulgar y despreciable. A esta, le fallaron los frenos al llegar al borde del abismo.

Creo que tendría que haber invitado a Sofía, mi amiga sicóloga, a ver esta cinta conmigo para que, con su conocimiento profesional del orden de las gavetas superiores, me explicara como la mujer idiota, pelele o mojigata que dibujan en la cinta, puede llegar a conversar de tú a tú y profundamente con un dramaturgo de su obra y personajes. Perdón si mis adjetivos peyorativos ofenden, pero una mujer que aun llegando a la cima del éxito nunca consiguió quererse lo suficiente para aprender a decir No, se los merece. O, en otra perspectiva, pensemos que la intención del director fue mostrar el oscuro mundo de engaños, lujuria, tráfico de ilusiones y deseos que fue la Meca de cine de los 50 y que sigue siendo hoy en día; entonces, MM no debió ser el nombre de la protagonista.

Transcribiendo esta opinión agrego que Dominick hala la cabuya poniendo su toque personal en un mundo amargo y desolador que se podría mostrar con menos horas de filmación. Marilyn, fue una de las divas más famosas y queridas del mundo, pero, por el contrario, lo que nos enseñan es una intérprete que, al dejar el set, se quita el traje de luces y se pone uno andrajoso donde es víctima indolente de violencia, sexo y lágrimas. Vemos el tristísimo cuento de una niña que busca al “papi” en todos los hombres que llegan a su vida y solo encuentra en ellos, el oscuro deseo egoísta y desconsiderado de poseerla, empujándola cruelmente a buscar en las drogas la evasión de una soledad mayor a su conciencia que finalmente la llevan al cementerio. Esto a la postre es el meollo del quid.

De Marilyn, debemos celebrar el fulgor de su estrella. Por muy paradójico que parezca, fue una gran actriz que debió haber recibido mejor crítica y reconocimientos de la Academia. La fama la ganó no solo por su imponderable belleza sino por la enorme genialidad y gracia que ostentó al pararse frente a las cámaras. La artífice se hizo, no se inventó, ella se preparó estudiando arte dramático en el Actor’s Lab de Hollywood y literatura en la Universidad de L.A.

Fueron países europeos los que alabaron su trabajo y le adjudicaron el premio a mejor actriz. En 1956 el Bafta de Inglaterra y en el 58, Italia le otorgó su Donatello. En América, de los más conocidos, el Globo de Oro, lo recibió por su enorme actuación en “Una Eva y dos Adanes”, película que Dominik escogió, solo para mostrar las crisis de histeria de la Rubia y el mundo de drogas adictivo y mortal donde la sumergieron para controlarla. Este párrafo no es una crítica directa a la filmación, pero si muestra otro punto de vista que es imposible callar.

Y aquí llegamos a lo que considero lo peor, la estampa de un presidente Kennedy acostado, desprovisto de ropa de no ser por el corsé que usaba para su dolor de espalda, y a su lado, la prostituta en la que convierte Dominick a Marilyn, practicándole sexo oral forzado, GROSS!!. Con esta horrorosa escena, el film transgrede los límites de los que hablé y cae en el amarillismo barato, inútil y pornográfico. El conductor toma rumores como hechos y los muestra, de manera vulgar, desencarnada, perniciosa y abusiva. Una escena que la cubana debió evitar y que la coloca en un papel denigrante (¿todo por la gloria?), me pregunto si quiso ser más Marilyn que la propia Marilyn.

¿Qué es lo espectacular de la película? Lo primero es que, si no fuera acerca de la Monroe sino un remedo de varias divas en una, como el personaje de la divertida novela Los 7 maridos de Evelyn Hugo, sin duda fuera una peli cinco estrellas.

Segundo, el trabajo de Ana de Armas. No podría quitarle méritos a esta cubana que con seguridad estará entre las nominadas al Óscar y, además, con mucha probabilidad de ganar. La escena donde Norma Jean se sienta frente a un espejo para ser maquillada es magistral. Ver cómo se va diluyendo a medida que el maquillaje va dando paso a la deslumbrante platinada mostrando cambios extremos, demuestran con lujo de detalles la capacidad histriónica de la actriz que logra traspasar la pantalla, para insinuar la dolencia mental del personaje.

El director no se puede obviar, aunque supongo que, siendo el mismo guionista del bodrio, no sería Misión Imposible. Total, en Hollywood se pagan y dan el vuelto, no olviden la premiación a mejor película del grotesco cuento de amor entre un reptil y la humana, ¿los marginados? Y, la escogencia de un film bélico por encima del mejor de todos los tiempos: “Avatar”. Supongo que Cameron sacudió a todos con los avances que mostró en este inolvidable largo metraje.

La opinión del director y guionista Paul Schrader, de las que leí, la mejor: “El enfoque caleidoscópico de Dominik, que yuxtapone colores, formatos de pantalla, estilos de cámara, música, efectos de sonido y manipulación de imagen, crea un potente estudio de personaje. Pero esa no es Marilyn Monroe. Es lo único que está mal”.

¡Una güara! diría un larense.

La música no podría ser mejor, no obstante, lo más contundente es la visión impresionante y vertiginosa del director de fotografía Chayse Irvin que, hace explotar la pantalla con el dramatismo de las postales ya grabadas en nuestra memoria, rejuvenecidas y vigorizadas con técnicas que desconozco, pero que evidencian un realismo innegable que, entre el blanco & negro y el color, nos pasea por los momentos congelados por la cámara, los únicos fidedignos de este largo e interminable metraje que, en definitiva, no debió nombrar a Marilyn Monroe ni a ningún otro personaje imposibilitado de plantar cara y negar los infundios que obviamente los deja muy mal parados. ¡Paz a los difuntos, déjenlos descansar ya!

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