El Bullying que aplica el Coronel psicópata

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Dr. Crisanto Gregorio León

«El que una vez empezó a vivir del robo,

siempre encontrará pretextos para apoderarse de lo ajeno»

–        Nicolás Maquiavelo.

Este pensamiento de Maquiavelo con el que abro el artículo, dibuja perfectamente la calaña de hombre que es el Coronel psicópata. Su desenfreno por hurtar, robar, falsificar, extorsionar, chantajear, embaucar, corromper, delinquir, violar , etcéteras;  lo mantienen primero en el temor de ser desenmascarado, pillado o puesto al descubierto y segundo en la envidia que procustianamente le deviene de su narcisismo. Por ello, sus odios nacen del temor y de la envidia, tal cual expresó Maquiavelo. El Coronel se acostumbró a vivir del robo y siempre encuentra pretextos para apoderarse de lo ajeno.

Que desgracia para la gente feliz, que un psicópata se cruce en sus vidas. Las perversiones psicopáticas de este Coronel narciso, licántropo y voyerista, son macabramente indecentes y valentonas.

Este monstruo , este excremento que desgraciadamente para la sociedad llegó a Coronel,   acostumbra abusar de las personas sintiéndose impune por su posición circunstancial y  en ello  acosa y agrede para ejercer dominación  sobre empleados y usuarios ; ejecutando repetidamente  hostilidades físicas y verbales , sobre sus víctimas.  Se mofa de la apariencia física de las personas, hace fiesta disminuyendo verbalmente la forma de vestirse o de peinarse o de lo que su víctima se agrega en el cabello, se enseñorea aplicando sarcasmos vilmente sobre gente a la cual él le tiene envidia y odio, que son los sentimientos más característicos de este depredador social, pero también les tiene temor porque representan una amenaza para su red de corrupción.

Entre enésimos casos, reseñamos el de Williams, de quien el felón verde se burla a sus espaldas, de los gestos que hace y de su particular movimiento de cabeza y  de su condición humilde. El caso es que Williams, le rinde al psicópata genuflexa sumisión reverencial creyéndolo su benefactor. Pero el Coronel felón lo usa de bufón en sus reuniones ovales. Williams, se ha convertido en un monigote para el Coronel, cada vez que le viene en gana se burla de él y lo tiene como el menos «listo» de la empresa. Williams incluso, es un mono volador del psicópata, que al creerse un hombre del círculo de corrupción del Coronel, se siente insuflado de cometer bravuconadas en contra de otras víctimas.  Ocurre en Williams, el síndrome de Estocolmo, una particular situación psicológica mediante la cual las víctimas pueden llegar a sentirse honradas y hasta complacidas o privilegiadas por estar siendo sometidas a una sui generis dominación por quien o quienes consideran tener algún atributo especial que les capacita para amedrentar.  Williams es usado y ridiculizado, pero él comete maldad e injusticia también en contra de los «enemigos» del corrupto psicópata, de sus víctimas y de sus presas, para complacer al felón.  Entre burlitas, sonrisitas hirientes  y desmanes, Williams es el hazmerreír del psicópata.

Pero también está el caso de Kristian, un empleado sobresaliente por sus capacidades y talentos, al que el Coronel le puso el ojo inmediatamente cuando se percató que lo supera en aspectos intelectuales , competencias, honradez y decencia, e incluso en don de gentes. Pero sobre todo que Kristian descubrió la red de corrupción, de su conformación, de su organización y de cómo esta se ha replicado en todo el territorio. Se habla en la empresa tan bien de Kristian y tiene tan buen prestigio que el Coronel psicópata no puede superarlo, no puede soportarlo, y los celos y su sentido de que él es el centro del mundo y que nadie puede resaltar por encima suyo, lo hacen rabiar patéticamente;  entonces enfila su artillería psicopática para destruirlo. A la sazón urde todo un plan para alterarlo, sacarlo de sus casillas, se muestra belicoso para provocar altercados entre ambos, lo reta, lo humilla, lo desautoriza, manda a sus monos voladores a cometer faltas en su contra, le coloca trampas y celadas para hacerlo caer en ilícitos y en corrupciones, le desconoce sus derechos para hacer que Kristian explote y  cobardemente se vale de su posición para amedrentarlo, pero Kristian resiste. La impúdica Sussana fue  elemento intrigante para deshacerse de este resiliente hombre.

A  Kristian le hace  bullying. El felón comete arbitrariedades en su contra, se mofa de cómo viste, de cómo se peina, de la gomina que se unta en el cabello, de la extensa denominación de su cargo y de su pequeña oficina y todo delante de él usando el silbato de Galton. Maldito Coronel. El engendro abusador, no respeta ni los derechos humanos,  ni la condición de la tercera edad de Kristian.  

No obstante Kristian, siempre guarda compostura, respeto y educación, pero sobre todo resiliencia. No puede caer en las provocaciones del psicópata, que quiere hacerlo explotar para que los demás lo vean como el problema. Pero Kristian, lo está estudiando. Para los psicópatas narcisistas, las desgracias que les provocan a sus víctimas  son el combustible que los alimenta. En cada fracaso del psicópata por hacer que Kristian se comporte como el narcisista ha planificado, lo encabritan.   

Son enfermizas las formas y maneras como el Coronel psicópata espía y acosa a Kristian para encontrar y construir la manera de comprometerlo en algo indecente o deshonesto, para deshacerse de él de forma escandalosa y que le debilite su autoestima. El felón quiere un escándalo que desmoralice a Kristian, pero nunca lo logra.  Kristian se encuentra con gente realmente empática, cortés y educada que le advierte del comportamiento subterráneo endemoniado y psicópata del Coronel. Por lo que siempre Kristian está a un paso delante de él, hasta que Sussana violando todos los códigos éticos y cometiendo apostasía,  traicionera y artera, irrespetuosa y degradante, maquiavélicamente con su lobo Coronel, decidieron cometer la más artera injusticia.

Es tan alevoso e indigno este Coronel psicópata, que hasta de su suplemento de ocasión se burla en la reunión oval y denigra de su ajada y agrietada figura. ¿Quién más que él puede conocer la desnudez de su suplemento? Este tipejo no le guarda a nadie ni respeto,  ni lealtad que no sea así mismo y a su corrupción.

El suplemento narcisista es un concepto introducido en la teoría psicoanalítica por Otto Fenichel, psicoanalista austriaco, para describir un tipo de admiración, apoyo interpersonal o sustento, extraído por un individuo de su entorno que se convierte en un elemento esencial para su autoestima.

Acostumbrado a denigrar de los otros, de cualquier ser humano, y de burlarse de sus defectos e imperfecciones, este canalla Coronel es la peor lacra que ha pasado por la institución. Se burla descaradamente de los defectos físicos de la gente y humilla con sus comentarios degradantes a las mujeres. 

Como hemos diagnosticado, este engendro incestuoso, aplica todo tipo de Bullying, físico, psicológico, verbal, sexual y social y nada ni nadie se escapa de sus burlas y de sus ironías.

El psicópata narcisista, te estudia, te elige, te copia, te cosifica, te seduce, te aísla, te silencia, busca destruirte.  Tal cual aquí se describe es el modo de operación de este malandro verde.

«Cuanto más bondadosamente tratamos a quien nos odia,

 más armas le damos para que nos traicione».

– Pierre Corneille.

crisantogleon@gmail.com

Profesor Universitario/Abogado/Psicólogo/Periodista/Escritor.

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