El entremés, el coronel histrión desnudo ante su barbero…

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Dr. Crisanto Gregorio León

“El psicópata devalúa a los demás para sentirse un ser único y especial.”

Vicente Garrido Genovés

Sabe que el Coronel, pretende lavarme el cerebro, indicándome a quien debo hablarle y a quien no, a quienes debo tratar o con quienes debo ser maleducado y grosero, sin cortesías y me instruye sobre ser irrespetuoso e ignominioso con mis amistades sinceras o con gente honesta, educada  y decente.  Incluso sugiriéndome que no le corte el cabello a fulano o a zutano. Que me esconda cuando sus víctimas me buscan, que diga a mis familiares que contesten que no estoy. Que no diga que él me controla y manipula, pero que proceda con sutileza y disimulo en lo que me dice. En una ocasión me reclamó haber compartido mi comida con un amigo mio y de mi padre.  Eso le causa celos psicopáticos.

Así comenzó su monólogo el barbero del Coronel Psicópata, narcisista, voyerista y licántropo. Y cuyas palabras del lenguaje llano, trasladaré en esta entrega.   

Con sus conductas le gusta ser el centro de  atención y cuando no lo es  se siente incómodo y más bien despreciado y en esa fijación ataca y destruye a quienes le puedan opacar el personaje que él actúa, no le gusta tener en su entorno competencia de talentos y habilidades o de estudios, pues él debe ser el único y el más sobresaliente;  por lo que no le gusta pasar desapercibido ni por su forma de hablar, ni de comportarse; tiende a exagerar sus emociones  y  puede cambiar rápidamente de la aparente calma a explosiones de furia como un perro enfermo; se preocupa mucho por su aspecto físico y para embaucar muestra al inicio de la relación un comportamiento seductor en todas sus relaciones interpersonales; acompaña su comunicación verbal de gesticulaciones y expresiones exageradas; necesita de otras personas para que lo cuiden o lo auxilien , siempre tiene por lo menos dos monos voladores alcahuetes que lo acompañan ;  muy sagazmente de acuerdo a la situación en la que se encuentre busca la aprobación de los demás, por lo que modifica su actitud camaleónicamente para engañar y manipular a las personas; habla en exceso y utiliza un tono de voz elevado y lo peor es que se cree justificado al hacerlo; reacciona de forma exagerada dramáticamente o con ataques de ira, ante los problemas o dificultades que puedan surgir; invade la esfera privada de las personas  y sobre todo cuando las hace sus víctimas pues se arroga la atribución de mal ponerlas con la gente que las aprecia o le tienen alguna estima o consideración  , en ello despliega una campaña de descredito y desprestigio y le exige  a sus seguidores , a su club de fans siniestro y a su monos voladores que no les hablen o que no lo tomen en cuenta, que no son nadie y que él si lo es , que él es la única persona valiosa e importante que ha conocido, aflorando su grandiosidad y la necesidad de atención y admiración que es su combustible narcisista. Además genera crisis en las que persigue destruir a  quienes él les tiene envidia.

Este Coronel felón, es el monstruo parafílico, erótopata; de quien se ha podido diagnosticar  simultáneamente  con varios trastornos y síndromes.  Realmente es una cloaca. Tanta inmundicia en un solo cerebro, en una sola persona lo califica como el Coronel maldito.  No es una lluvia de bendiciones para su vida Sussana. Hay que tener en cuenta que a menudo coexisten en un mismo individuo rasgos del TNP  junto con otros trastornos de la personalidad, son otros hallazgos añadidos del diagnóstico.  Como el caso de este Coronel que es psicópata y todo psicópata es narcisista y  ambos son histriónicos, y el TNP tiene mucho del síndrome de hubris del cual hablaré en otra entrega.   

Puede tener dinero, vehículos y cuanto patrimonio  logra con negocios sucios provenientes de la corrupción, pero es un envidioso de las virtudes, la honestidad, la buena reputación y los talentos de los demás, entre otros etcéteras.  Y una vez que el odio impulsivo invade sus emociones las cuales no gestiona, entonces enfila todo su armamento psicopático para causar daño y maldad a sus víctimas.

En esa tarea de devaluar y disminuir a sus víctimas, de atacarles la autoestima y de destruirlas a como fuere lugar, para vaciarles el alma; el Coronel psicópata, narcisista, licántropo y voyerista emprende desde su esfera de influencia toda clase de bajezas en las que maneja a las personas que se dejan manipular por algún interés creado o simplemente porque tienen muy baja autoestima y no se quieren a sí mismos, pues se están dejando usar y  están dejando gente lastimada en  el camino , pero en  la vida todo regresa.

Los monos voladores del psicópata  se echan a cuesta enemigos sin importar de quien se trate la víctima del Coronel y siguiendo sus órdenes, se dejan influir y arrastrar  por la maldad del narcisista,  desconocen que esa gente lastimada y hecha víctima, muchas de ellas operan  en otros escenarios y tarde o temprano se les cobrará haber ejecutado ordenes de alguien que era circunstancialmente su jefe, pero que no tiene ninguna autoridad ni ética,  ni moral y menos legal para inducir a sus lacayos a violar los derechos civiles , los derechos humanos y a cometer delitos en contra de otros , mientras el Coronel maldito se mantiene alejado y protegido sin que nadie sospeche que él es el autor intelectual , pero que ha desarmonizado la naturaleza del fluir de los acontecimientos introduciendo su mano maligna y enferma.  La fatuidad o locura, la inconsecuencia y el fanatismo podrían ser objeto de diagnóstico y descripción separados, como los ingredientes tóxicos de un veneno complejo.

La tropa de los necios o monos voladores , los lacayos, esclavos, sirvientes del psicópata, experimentan  una extraña seducción en la que ese dejan llevar y  arrastrar por un comportamiento de rebaño para hacer y decir lo que el grupo de influencia del Coronel dice y hace en contra de las víctimas que ha construido el psicópata. Desarrollan pues un mundo y un ambiente de injusticias y de calamidad en el afán de destruir a alguien que nada les ha hecho y que nada les debe, pero que es el objeto de desquite de los vacíos y las frustraciones personales del psicópata narcisista. Como por ejemplo que nunca se graduó ni se graduará de General, esa impotencia se la cobra a gente honesta y virtuosa endilgándole la culpa a quienes son inocentes y desconocedores de las intrigas de su desmadre castrense.

La tropa de los necios  conformada por los lacayos del psicópata se deja usar perversamente. Detrás de este tipo de conductas se esconde un virus tan escurridizo como letal: la envidia.  No solo la envidia del psicópata, sino de quienes le hacen comparsa, para desquitarse en otros lo que ellos no tienen. Además de que el psicópata está convencido de que es envidiado y crea en su basura cerebral enemigos donde no los hay, pero él los materializa porque alguien debe pagar sus desgracias y frustraciones.   

La falta de humildad y empatía  se manifiestan en soberbia y arrogancia en las conductas perversas del Coronel psicópata, narcisista, voyerista y licántropo.  La historia del ser humano es la historia del orgullo desmedido de los poderosos: los generales romanos victoriosos recibían a su entrada en Roma el regalo de una corona de laureles y un esclavo (servus publicus) que, ante los vítores del pueblo, les susurraba unos pasos más atrás: ‘memento mori’ (‘recuerda que eres mortal’). En la coronación de los papas la alocución ‘sic transit gloria mundi’ les recuerda lo efímero de su reinado en la tierra.

 “Un psicópata no tiene nunca amigos, tiene súbditos, conocidos o esclavos.” Vicente Garrido Genovés

crisantogleon@gmail.com

Profesor Universitario/Abogado/Psicólogo/Periodista/Escritor

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