Escobar y el Coronel: Dólares, sexo y drogas

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Dr. Crisanto Gregorio León

Cuando no logres comprender, por qué las cosas no marchan derechas y como debieran, sino al revés, entonces debes entender que lo que hay de por medio es dinero, sexo o drogas.
El Coronel incursiona en el lavado de dólares desde hace mucho y con la droga y el contrabando obtuvo sus mansiones y otros tantos terrenos y propiedades cuya ocultación ya es conocida. Un súbito aumento de sus propiedades, vehículos, relojes, joyas, el pago de sus trastornos parafílicos y viviendas…en fin tantos signos exteriores de riquezas y de ostentación que quedan en evidencia, el Coronel y sus cómplices.
Un crecimiento patrimonial inusitado y acelerado del ex – coronel determinan que con dinero proveniente de manejos dolosos, a través de presuntas triangulaciones comerciales con algunos integrantes de su núcleo familiar y terceras personas, socios de empresas de maletín, habría legalizado y ocultado recursos obtenidos por su protagonismo en estructuras de corrupción y de criminalidad”.
Escobar domina el negocio ilícito, se conoce todas las vías, todas las trampas, cada recoveco es de su inteligencia, es el tristemente célebre patrón del mal. Ya lo dijo tan acertadamente El Libertador Simón Bolívar « el talento sin probidad es un azote ». El Coronel sabe de las preferencias de Escobar porque es público, notorio y comunicacional. Pero el Coronel necesita de Escobar, pues es la complicidad perfecta desde su centro de actuación. Escobar es la estrella que el Coronel necesita para hacerse de las ganancias súbitas y de la evasión en su entramado de corrupción.
Pareciera un binomio de corrupción, ¡pero no! , es depravadamente superior a eso. Al Coronel no le basta una sola entrada, él está en todo negociado de corrupción que le reporte extremas ganancias en moneda extranjera u otros bienes registrados a nombre de testaferros. Y así como todo hombre adúltero, dentro sus preferencias sexuales y trastornos de la erotopatía, también mantiene notoria barragana extraída de otras fuerzas y quien es su más servil cómplice pues sabe que si el Coronel cae, ella cae con él. Ella es por quien el Coronel aparenta que se desvive, pues en toda su existencia dentro de sus deformaciones parafílicas, nunca había tenido a una mujer bonita, pero no obstante la somete y esclaviza con técnicas oscuras de dominación. Pero ella está dejando de estar clara, de que era una asociación por conveniencia, porque el influjo que el Coronel ejerce sobre ella, le trastoca la pureza de la conciencia.
Otras súbditas del Coronel, entre ellas las esclavas sexuales como Susana – nombre ficticio para proteger inocentes – , que son aquellas que controlan el negocio desde otras oficinas públicas y están tan apadrinadas que se sienten las dueñas de la institución en la que el Coronel tiene el mando, y las protege y las deja hacer y deshacer, pero el Coronel les «come el coco», les secuestra la mente, mientras ellas con actitudes anticristianas se embelesan adulterinamente. Ellas están hasta el cuello embarradas en estos sucísimos negocios en la que se reparten los dólares producto de esta asociación delictiva, burlándose de todos y teatralizando de ser buenas personas a veces, pero el histrionismo les dura poco, porque les cuesta el fingimiento pues no le es connatural. Los entramados de corrupción son tantos y tan escandalosamente expuestos que levantan todas las sospechas y encienden todas las balizas.
La administración no se escapa de rendirle tributos al Coronel quien maneja los recursos a todo nivel en provecho del grupo que desvalija el prestigio y el nombre la institución estatal, de la cual se aprovecha para fines delictivos. Así para hacer creer a los observadores que todo es legal, operan no solo furtivamente saqueando el nombre de la institución estatal, sino que también hurtan de frente a todos, a la luz pública y abiertamente todo cuanto pueden robar y ratear. ¿Quién podrá imaginarse que están desvalijando la imagen, el prestigio y el nombre de la institución si lo hacen ante los ojos de todos, fingiendo que se trata de actos normales y rutinarios y con caras de arrechos para que nadie pregunte?
Hagamos un parangón, es como si en un economato las cocineras se roban la carne, el pollo y cuanto alimento puedan y el Jefe para que no descubran que él y su segundo al mando hacen el peor saqueo, entonces mira para otro lado, esconde las huellas y silencia las pruebas como gato que oculta sus excretas pero la pestilencia las deja en evidencia. Como cuando por ejemplo las bolsas con pollos salen de la puerta lateral de la cocina hacia la oficina donde un vehículo espera su abordaje. Algún parentesco con alguna realidad es pura coincidencia. Aunque para aquellos tiempos no existían lo que en estos sí; los smartphones, recogen en las grabaciones y fotografías las pruebas irrefutables de los trasbordos.
Esta gente es malvada, perversa y enferma. Quisiera justificar sus malandrajes y latrocinios alegando que tienen alguna enfermedad mental que los hace creerse gente superior – porque hasta eso presumen- , ¡pero no!, ni la psicopatía ni la sociopatía, no tienen la cualidad como para liberarlos de sus responsabilidades penales, sino que son agravantes incriminatorios. Seguramente antes de entrar a instituciones como estas ya eran ladrones, rateros, y mañosos, porque para llegar a robar y ejercer corrupción con tanta siniestralidad es porque ya tenían entrenamiento.
Son un consorcio criminal fácilmente detectable, sobre todo por los signos exteriores de viveza, oh perdón por los signos exteriores de riquezas. Si indagamos en sus hogares – como quien a través de una cámara cual voyerista a escondidas vigila a sus empleados – , así solo hay que observar que cosas se comen ellos en la privacidad de sus hogares y de cuantos bienes disfrutan, cuando ni sus sueldos les alcanzan ni para comprarse un cacahuate. Ya el rancho tiene tanto lujo que desentona en la zona.
La altanería, la falta de respeto, la falta de cortesías son las características principales del Coronel y sus otros cómplices, o monos voladores. Es que se creen los intocables corruptos superiores y son tan pedantes y jactanciosos que ofenden con sus gestos, miradas y ademanes. Es un hombre malévolo este ahora ex coronel, cuya perversión lo domina porque nada quiso El Espíritu Santo con él – por sus pactos satánicos- , al saberse de sus manejos criminales, dolosos y veleidosos, y que ha acumulado fortuna y bienes rateando.
Por cada sitio donde pasa el Coronel, hace ruindades, desfalcos, latrocinios y perversidades, además de su zafada morbosidad. Por lo que ,« te capturé Coronel» fue la sorpresa con que un periodista le hizo saber que toda su carrera militar estaba embarrada por la deshonra, la corrupción, la cobardía y se sabe cómo manipula a personas que no tienen criterio propio. Por su parte Escobar sabe que este Coronel es una estafa y un satánico granuja disfrazado de buen ciudadano y ávido de lisonjas, así lo comenta en el barrio.
Ya todo este entramado lo recoge la historia, al igual como el ex – Coronel por sus comprometidas actuaciones delictuales hizo caer a Escobar en manos de la justicia, pues siempre hay cabos sueltos. Ha sido conducta característica de este ex. Coronel, correr la arruga y endilgarle a otros sus delitos, por lo que él se zafa y compromete a sus monos voladores. Estos corruptos como el ex – Coronel -peores en la vida real que en la ficción- se hacen tipos tan repudiables y detestables. Así Hugo Aguilar, es detenido por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito. Es el largo brazo de la ley colocando los ganchos a los delincuentes. No se escapan.
Son tan vulgares y corruptos estos tipejos, que ya todo sabemos de Escobar y el Coronel, como sus perversiones son castigadas por la vida. Colombia y el mundo se libraron de estos seres detestables, pero aún hay quienes los copian. ¿Cree que haya alguna coincidencia con alguna realidad que usted conoce o es pura ficción? No se puede obviar el daño psicosocial que tipejos tan siniestros como estos producen a todo nivel, así como en el mundo empático y crédulo.
Aunque la desesperanza pueda alojarse en los corazones de la gente decente y honesta, por la impunidad con que estos malos ciudadanos defecan sobre todo lo digno y puro, volviéndolo indigno e impuro; la justicia de Dios y de los hombres justos ha de llegar. La maldad y la decadencia no pueden triunfar sobre la bondad y sobre lo correcto. La sociedad espera siempre la sanción ejemplarizante.
Traigo a colación un diálogo del filme Gladiador, una de las mejores cinematografías de la historia, donde el protagonista en cuya vida y sociedad se habían materializado tantas injusticias, sentenció en contra del psicópata: “Mi nombre es Maximus Decimus Meridius, comandante de los Ejércitos del Norte, General de las Legiones Fénix, leal servidor del verdadero emperador, Marco Aurelio. Padre de un hijo asesinado, esposo de una esposa asesinada. Y tendré mi venganza, en esta vida o en la siguiente”.
La sociedad empática, la gente buena, decente y correcta, leales servidores de un Dios justo siempre espera en Él. Por eso tengan cuidado de lo que hacen al prójimo y a la sociedad, pues la justicia divina y la de los hombres llegan.
Profesor Universitario/Abogado/Periodista/Psicólogo/Escritor
crisantogleon@gmail.com

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