Julio César, tranquilandia y El Coronel

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Crisanto Gregorio León

Cuando usted no logre comprender, por qué las cosas no marchan derechas y  como debieran, sino al revés, entonces debe entender que lo que hay de por medio son dólares, sexo o drogas.

       En Escobar, el Patrón del mal, un extraordinario actor colombiano Julio César Pachón interpreta a un hombre sano mentalmente, a un Coronel que no es una persona falsa, sino que además de honesto, decente e íntegro, se trató de un hombre con verdaderos principios , con ética y moral comprobada , que luchó en contra de la delincuencia y del narcotráfico.  Un Coronel famoso por su prestigio y no por su desprestigio. Un hombre que amó a su esposa y no fue adúltero , que no tenía bajo su mando a títeres sin criterio, sino a gente profesional que actuaba y decidía bajo la corrección , la rectitud y no impulsados por los dólares sucios que pudieran recibir de alguna negada transacción delictual de su Coronel, porque esta autoridad no era un disfraz.

El Coronel J.,  o Jaime Ramírez Gómez, planeó, organizó y dirigió personalmente la operación que concluyó con el descubrimiento del mayor centro de procesamiento de cocaína en el mundo, llamado Tranquilandia. Funcionarios policiales como el Coronel J., constituyen el orgullo institucional de los cuerpos de seguridad ciudadana de Colombia y del mundo.  Otro Coronel camuflado de corrección hubiera hecho tratos entre delincuentes para quedarse con todos los dólares necesarios para construirse mansiones de tres plantas, comprarle casas a sus amantes, entre tantas adquisiciones producto del engaño y de sorprender la credulidad de quienes se niegan a concebir a un personaje de tan mala entraña, porque “su trato es engañoso”, “manipulador” y su imagen es de “yo no fui”. Como se ha sabido de algunos que en cada provincia donde les han asignado funciones , se han construido mansiones, comprado ganadería , terrenos y se han hecho de infinidad de propiedades y negocios en su suelo patrio y en el exterior , viajes a los EEUU entre otras cosas , que con un su sueldo de Coronel no hubiera podido adquirir.

El Coronel Jaime Ramírez Gómez, llevó con dignidad su uniforme, no se adjudicó títulos aprovechándose de su posición,  fue uno de los más brillantes oficiales de la Policía Nacional de Colombia, y su acción contra los capos del tráfico de narcóticos marcó un hito en la historia de ese delito.

Pero imagínese usted, que en cualquier país latinoamericano nos encontráramos con otra “tranquilandia” un espacio donde la corrupción sea un hervidero silencioso con múltiples cómplices, como una red mafiosa, de delincuentes y que a su vez sea liderado por un Coronel psicópata, – lea en internet mi artículo, “descubre al psicópata entre junio y agosto” – ,  antítesis del modo de ser y de proceder del Coronel Jaime Gómez. Entonces figúrese alguna “tranquilandia” en alguna institución, que no es vigilada por nadie, que cuenta con alcahuetas y donde la única referencia de las actividades que allí se desarrollan , las da y transmite  el propio delincuente Coronel , donde su mando se caracteriza ,  por su ejercicio antiético, de rufián,  camuflado de buena gente, con un falso carisma, siendo un verdadero delincuente que se vale de los amigos para que lo respalden en su mundo furtivo de hurtos, robos, forjamientos, cobros indebidos y que se reinventa para bajo un  enmascaramiento legal, poder cometer toda clases de  felonías y fechorías. Quienes desgraciadamente han tenido que aguantar y presenciar los comportamientos y explosiones de estos anti-líderes, han también podido calibrar que se trata de gente despreciable en privado, que se la echa de gente decente en público para infiltrarse en ciertos círculos sociales.

¿Concebiría usted a un Coronel J., que les cobrara corruptamente a los aspirantes a cadetes a la policía en dólares para permitirles ingresar y además pasar por alto cualquier registro policial o criminal o algún examen psicológico o psicotécnico? Pues, el Coronel Julio Gómez no ingresó a la historia de hombres baluartes de honestidad, integridad y rectitud, por planear, organizar y dirigir estafas, fraudes, hurtos ni por dar instrucciones canallescas para minimizar a nadie en la aplicación de pautas propias de un psicópata.

Ya es alarmante que alguna institución latinoamericana o mundial sea dirigida por una antítesis del honorable Coronel Jaime Gómez, para que además el Coronel sea un psicópata,  es inaudito, debido a su camaleónica forma de proceder y pasar inadvertido para quienes no lo conozcan , porque un psicópata es una bomba de tiempo , no tiene alterada su inteligencia sino su forma de proceder en sociedad , pues comete toda clases de delitos sin experimentar ningún remordimiento por sus actos , ni de los desmanes y violaciones a los derechos humanos y en  contra de cualquier hombre o mujer.  Un psicópata se justifica incluso en el poder que ostenta momentáneamente para ejercer crueldad y cometer impunemente toda clase de delitos. EL psicópata se turba y pierde los estribos fácilmente cuando las cosas no salen como las ha planeado.

Esta gente es malvada, perversa y están en pleno uso de sus capacidades mentales. Quisiera justificar sus malandrajes y latrocinios alegando que tienen alguna enfermedad mental que los hace creerse gente superior – porque hasta eso presumen- , ¡pero no!, El Psicópata, posee una personalidad, que sin llegar a ser una enfermedad mental, sin embargo es anormal. Es muy difícil conseguir que un psicópata deje de vulnerar las normas sociales y legales y sus comportamientos no tienen la cualidad como para liberarlos de sus responsabilidades penales, sino que son agravantes incriminatorios por tratarse de psicópatas.

Los psicópatas saben lo que hacen, están conscientes de que violan las leyes y de que cometen delitos y sienten emoción en ello, les gusta el riesgo,  saben manipular a las personas con un encanto que es falso, que es solo una fachada, para engañar y sorprender la buena fe de todos.

Menos mal que el protagonista de nuestra historia, el Coronel J., no era un psicópata. Pero desventuradamente para alguna institución el psicópata está ahora mismo a sus anchas en tranquilandia, cometiendo delitos y burlando las leyes y como toda historia al revés, seguramente tiene de aliado a algún patrón del mal que en vez de perseguirlo y ponerle los ganchos, están asociados para delinquir proveyéndose de dólares mal habidos con negocios ilegales dentro de servicios públicos legales.  

Asesor de gestión/Abogado/Periodista

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