Guayo, “el caserío indígena que se niega a morir”

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Tucupita.- Alejados del bullicio de la ciudad y espantados por las catastróficas noticias de un país sumergido en una descomunal crisis económica y social, las comunidades indígenas del Bajo Delta enfrentan a diario la peor época de su historia.

San Francisco de Guayo es el claro ejemplo del desamparo que viven nuestros aborígenes, donde la solidaridad entre ellos representa la única forma de subsistir, el gobierno se acuerda de ellos solo en tiempos de elecciones.

En esta comunidad, los indígenas son guiados por líderes tradicionales como los caciques, quienes hace tres meses decidieron declarar persona “no grata” a los gobernantes de turno; y no es para menos, el engaño, la poca atención médica, el desempleo, y el hambre, forman parte de su cotidianidad.

Rosalina Medina, una de las indígenas que habita en Guayo, conversa sobre la situación que presentan, sentada en su humilde vivienda de madera, bajo una ligera lluvia que entra por el techo de temiche, relata que la falta de atención y de pokíticas hacia ellos, agobia al pueblo warao.

“Realmente es indignante las políticas de atención a nuestro pueblo, quisiera decirle por este medio al presidente Maduro que nos ayude si en verdad dice ser un socialista de buen corazón. Lo que padecemos con la distribución de las bolsas Clap es una humillación, su costo es muy elevado más en estos tiempos de crisis donde muchos waraos no tienen cómo comprarla”, afirmó.

Marcelo Rodríguez, es un habitante que vive de la pesca y siente un profundo dolor ver cómo los niños indígenas mueren de desnutrición, “necesitamos un mandatario que esté realmente atento a problemas de este esto y no a estar pendiente de confrontaciones políticas cuando la realidad es otra”, dijo.

Asimismo, Rodríguez, muy conocido en la zona, confirmó   que “hay indígenas que presentan distintos grados de desnutrición sin que los organismos hagan algo al respecto. Solo vienen a reunirse, tomarse la foto cuando nos estamos muriendo de hambre”, indicó.

El Periódico del Delta visitó la comunidad de San Francisco de Guayo, en el municipio Antonio Díaz, para constatar el estado en que se encuentran los caseríos, los que no solo durante esta pandemia, sino que, por varias décadas, han estado abandonados por las autoridades.

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