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En Amazonas no están dadas las condiciones para aplicar en todas las comunidades indígenas el sistema de educación a distancia que impone el gobierno por el coronavirus.

La carencia de telecomunicaciones, la deserción escolar de estudiantes y profesores, la falta de información y transporte son algunas de las complicaciones que tiene que enfrentar el sistema educativo en comunidades indígenas del municipio Atures y del interior del estado Amazonas, para aplicar satisfactoriamente el plan de educación a distancia que ordenó ejecutar el gobierno nacional como alternativa para que los niños y adolescentes puedan cumplir con las actividades escolares en medio de la cuarentena impuesta por el COVID-19 en nuestro país.

En el caso del municipio Atures, que es el más pequeño de todo el estado y el que tiene mejor infraestructura, no en todas las comunidades cuentan con telefonía celular y menos internet, pese a que existen algunas antenas, las mismas son usadas únicamente cuando hay elecciones.

Desde Platanillal y Monte Blanco, Kapé Kapé obtuvo información de que los docentes de las escuelas de ambas comunidades no han recibido ninguna directriz sobre los mecanismos a aplicar para garantizar que los estudiantes indígenas no pierdan el año escolar, “no se ha hecho nada” dicen fuentes confiables de dichos poblados.

“Desde que se suspendieron la clases los estudiantes no están recibiendo nada de clases y la directora de la escuela desapareció, tampoco han venido los supervisores y ningún representante de la Zona Educativa se ha hecho presente”, dijeron desde la comunidad Platanillal sobre el trabajo en la UE Lino de Clemente de dicha comunidad, cuya directora apenas apareció el lunes 13 de abril desde que inició la cuarentena hace un mes.

En el interior del estado la situación es más grave, no todos los municipios cuentan con servicios de telecomunicaciones, la esperanza de que todos se pudieran conectar usando el extinto satélite Simón Bolívar no fue más que una inocente ilusión; al no haber manera de transmitir la información es más complicado implementar algún tipo de planificación y seguimiento.

Otro elemento que incide es la deserción escolar tanto de estudiantes como de maestros, los cuales prefieren irse a las minas, migrar a otro país como Colombia para garantizarse el sustento así sea arriesgando sus vidas. El problema del transporte también tiene fuerte incidencia, ya que desde hace varios años las comunidades no tienen acceso al combustible que les permita moverse vía fluvial.

Por el momento, en Puerto Ayacucho están aplicando la estrategia de dar clases por algunas emisoras de radio pero sin la suficiente difusión y organización.

En las condiciones que se está implementando, es una dinámica que depende principalmente del interés que muestren los representantes y estudiantes. Otra estrategia que han aplicado en algunos colegios privados es la de enviar las asignaciones por redes sociales siguiendo su propio programa de estudio. Nada de esto llega a las comunidades indígenas de Atures y menos a las del interior de Amazonas.

Esto sumado a las largas jornadas de interrupciones eléctricas y todo tipo de telecomunicaciones que se pueden prolongar por 24 horas o más, pone en evidente riesgo la culminación del año escolar de manera satisfactoria, en detrimento de la obligación del Estado de garantizar la educación en todas las comunidades indígenas, tal y como se contempla en los artículos 102, 103, 104 y 108 de la constitución nacional así como el capítulo primero del IV título de la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas, siendo procesos que deben estar adaptados a estos dándole a su vez un manejo diferenciado al tema siempre tomando en cuenta que se trata de un sector muy vulnerable y sensible de la población.

KAPÉ KAPÉ

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